jueves, 3 de julio de 2014

DULCES SUEÑOS

Había una vez un pequeño caballito que vivía en la montaña mas alta ahí, en donde se mezcla el cielo con la esencia de la tierra y hacen magia, ahí donde habían flores de todos los colores, rojo, amarillo, lila, blanco... en fin todos todos los colores. El caballito amaba su mágico lugar en realidad le encantaba sentir ese aire puro, tocar el cielo con la mirada le encantaba que su olfato sintiera los colores de las pequeñas flores de la montaña. Entonces era feliz creía que jamás necesitaría nada diferente a eso. Pero un día como cualquier otro fue a ver a las flores y de la nada sintió que una de ellas era especial, olía diferente y se veía diferente; no era la mas hermosa porque en realidad todas eran hermosas pero sus ojos la notaban a ella en especial fue entonces cuando empezó a darle su tiempo, a trotar mas rápido cuando iba a verla empezó a ver el cielo mas azul, la montaña mas verde y a sentir mas paz en su vida. Pero había algo que en realidad le preocupaba ¿que era eso que sentía en el pecho ? su corazón no latía si no que bailaba, era una extraña sensación pero le gustaba, entonces le preguntó a la flor lo que ella pensaba y ella sonrío diciendo que no era lo que pensaba si no lo que sentía cuando él trotaba mas rápido para verla y ella veía entonces el cielo mas azul, la montaña mas verde y tenía colmada de paz su vida... se miraron y supieron que ese sentimiento era el mas grande de todos, amor le dijo la flor y así decidieron nombrarlo porque el caballito vio que aunque no conocía esa palabra el significado estaba en el color y olor de su pequeña, delicada y perfecta flor, no mas hermosa ni mejor pero si mas importante para él y eso era lo único que contaba así que juntos siguieron viendo el cielo mas azul, la montaña mas verde y llenando de paz sus vidas. FIN

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