No, no quiero convertirme en lo que siempre temí. En esos seres inseguros que con una cadena y un candado atan su vida a otro ser un tanto menos inseguro y que después no pueden ver lo lindo que es el cielo, o lo grato que es sentir el calor del sol como abrazos de buenos días...
No quiero olvidar que la soledad es hermosa, que aprender de ella es difícil y arrojar sus enseñanzas a un basurero sería estúpido, ya no quiero querer de esa forma enferma en el que la luz se opaca cuando no estas.
Por eso creo que hoy curare mis palabras, les pondré una pizca de paz y tranquilidad, encerrare mis oscuros ratos de temor a perderte en una jaula y los enviare en barco hasta la isla en la que puedan transformarse en paz, sacaré mis demonios a jugar y les daré jugo de libertad en cuanto tengan sed y estén cansados, después les leeré un cuento antes de enviarlos a dormir.
Calmaré mis ganas de ti en cuanto sean insoportables y entonces te daré tanto amor que no será sencillo dejar de sonreír, libertad es una palabra que contigo obtuvo mas significado que nunca y no quiero que mi diccionario envié esa palabra a la parte de atrás y en frente ponga palabras horribles como rabia, celos, miedo... quiero que nuestro cuento se titule libre, que nuestra historia se escriba sola; no forzar nada ni forzarnos a nada.
Quiero besarte, quererte, tenerte, abrazarte, hablarte, escucharte, verte ... cuando tenga ganas y no cuando sea una necesidad porque no te necesito, pero si te quiero y claro tiene que quedar que en cuanto mis ratos incómodos pasen a ser estados naturales de mi alma, tendré que dar pasos atrás para buscarme.
Pero contigo no me pierdo, me encuentro y por eso quiero ir a pasos lentos, sintiendo mil cosas lindas por ti y no enredando mi cuerpo y mi mente en hoyos negros en los que podría desaparecer la magia que nos rodea.
Felices somos y así como eres sin un poquito de ganas de que cambies algo te quiero, porque si algún día te pido que cambies algo entonces he dejado de ser yo.
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